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Dr. José Hernández

Emergencias o urgencias médicas

Atención de las urgencias médicas

Atención de paciente durante una emergencia médica

Atención de las urgencias médicas

Existen situaciones en las cuales una atención médica es una necesidad urgente. Las urgencias médicas ocurren cuando perdemos el estado de salud en forma aguda, es decir súbita e inesperadamente, como puede ser en un accidente. En este caso debemos trasladarnos en ambulancia lo más pronto posible a la sala de emergencias.

También existen situaciones que no ameritan traslado en ambulancia ni primeros auxilios por algún tipo de incidente, pero que igualmente requieren una atención médica urgente, como puede ser el caso de un dolor abdominal secundario a una inflamación del apéndice, la vesícula biliar o el páncreas; una piedra en alguno de los riñones; o bien a descompensación de la diabetes o la hipertensión arterial.

Las salas de emergencias o servicios de urgencias en la mayoría de los hospitales están saturadas por personas que acuden a consulta por problemas que no son una urgencia médica. Entonces…

¿Qué son las urgencias médicas?

Una urgencia médica es una situación, enfermedad o padecimiento que pone en peligro la vida o la función de un órgano. Por ejemplo, si soy asaltado y herido por una bala en el abdomen, la posibilidad de que pierda la vida es muy alta y esta condición se convierte en parte de las urgencias médicas reales. Igualmente, si, al estar cocinando me corto un dedo con tal fuerza que corro el riego de que se desprenda y lo pierda, también es una urgencia médica real. Por lo tanto, en ambos casos es de imperiosa necesidad acudir lo más pronto posible a un hospital, en específico a la sala de emergencias.

Urgencia real vs urgencia sentida

Los ejemplos anteriores son casos de una urgencia real. Ahora bien, también existe lo que se conoce como urgencia sentida, lo cual no es otra cosa que la interpretación o sensación de urgencia que tenemos sobre la enfermedad.

Por ejemplo, si el martes inicio con síntomas de gripe y no acudo al médico porque no puedo faltar a mi trabajo. Dejo pasar el tiempo a ver si me curo solo, pero esto no sucede. Entonces, al llegar el sábado, continuo con síntomas de la enfermedad, pero, sigo sin acudir al médico. Ahora bien, al llegar la noche no puedo dormir, tengo fiebre y la nariz tapada, lo que me dificulta la respiración. Esto se convierte en una urgencia para mi, por lo que decido, en la madrugada, acudir al hospital.

Ciertamente esto no es una urgencia real. Sin embargo, al no poder dormir, siento que mi situación es una emergencia. Lo que no tomo en cuenta es que, muchas de las personas que están esperando en la sala de emergencias, tienen el mismo problema que yo. Por lo tanto, el hospital está lleno de personas sin una urgencia real.

Evitar la saturación de los servicios de urgencias

Muchas veces nos quejamos del mal servicio que otorgan en las salas de emergencias. Nos quejamos de que pasamos horas para que nos atiendan, cuando nosotros mismos somos responsables del problema.

Esta situación conlleva a que personas que acuden con urgencias reales no sean atendidas a tiempo, con el riesgo de que empeore su salud.

¿Cómo puedo saber si tengo una urgencia médica?

A continuación enunciaré algunos de los casos en los cuales si es realmente necesario acudir a urgencias:

  • Dolor abdominal agudo o de incio súbito.
  • Dolor en el pecho, especialmente si se es mayor de 40 años y se cuenta con enfermedades como diabetes e hipertensión.
  • Alteraciones o pérdida del estado de conciencia.
  • Ingesta de sustancias tóxicas o envenenamientos.
  • Dificultad para la respiración, en especial si hay atragantamiento o exposición a humos u otras sustancias.
  • Quemaduras.
  • Reacciones alérgicas.
  • Hemorragias o sangrados abundantes
  • Traumatismos y accidentes